En Estados Unidos, la agricultura gira en torno a la productividad y rentabilidad. Los dos millones de agricultores del país son grandes hombres de negocios. Pero el agronegocio está causando graves perjuicios.
Macroexplotaciones, granjas de engorde y pesticidas: cuando se trata de producir sin mesura, casi todo vale. En las megagranjas de vacuno del Medio Oeste, miles de animales se hacinan en establos sin una sola brizna de hierba. Engordados y tratados con hormonas de crecimiento, aquí llevan la agroindustria al extremo.
Todos los años, los agricultores se reúnen en la Feria de Maquinaria Agrícola de Kentucky, la cita más importante de la agroindustria estadounidense. Los aficionados no se perderían por nada del mundo este espectáculo y su carrera de tractores, la más prestigiosa del país.
En California se extienden enormes plantaciones de zanahorias, alcachofas y fresas. Sin embargo, este estado de la costa oeste de Estados Unidos sufre una brutal carestía de agua. Esta se bombea, a elevados costes, de ríos, embalses y acuíferos. Los agricultores trabajan a una velocidad vertiginosa para sortear la escasez de agua, aunque con ello pongan en riesgo el agua potable que necesitan los habitantes de la región.