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domingo, 4 de abril de 2010

Transgénicos y falta de transparencia: grave amenaza

Donado por chewaz

El Comercio. Resulta preocupante y hasta sospechoso el secretismo con que el Poder Ejecutivo pretende manejar un tema de tanta importancia, como el anteproyecto del código de consumo. Ha trascendido que dicho documento sería aprobado esta semana —probablemente hoy— por el Consejo de Ministros, a espaldas de los expertos y la ciudadanía.
Esto cobra visos de escándalo cuando se sabe que uno de los asuntos más polémicos, como el de los alimentos transgénicos, se aborda vulnerando el derecho a la información de los consumidores y violando las normas vigentes sobre etiquetado.
La población tiene derecho a saber qué consume, pero lo que se está intentando es dejar sin efecto la obligación de indicar claramente si los productos alimenticios contienen ingredientes transgénicos.
Así, un ama de casa no sabrá si el aceite con que prepara el alimento de su familia procede de soya natural o genéticamente modificada, o si el pollo de cada día ha sido engordado con maíz de laboratorios como Monsanto, entre otros, lo que viene ocurriendo a nuestras espaldas.
Tener acceso a tal información es vital, pero el Consejo de Ministros parece decidido a atropellar impunemente este derecho. ¿Qué intereses influyen para decidir contrariamente a los intereses de la población?
El anteproyecto señala como “razón” para no etiquetar que “no existe en el Perú un concepto claro de qué es un alimento transgénico, qué niveles de alteración genética existen y cuáles pueden ser potencialmente dañinos para la salud”.
Este argumento es confuso, pues si desconocemos eso es porque el Gobierno ha fallado en su obligación de investigar profundamente. Y lo que es peor, este argumento demuestra una clara irresponsabilidad pues ante la duda de “cuáles pueden ser dañinos para la salud”, debiera primar la vocación de protección al consumidor, justamente informándolo para que ejerza su derecho a decidir.
Es responsabilidad del presidente Alan García y de su Gabinete reconocer los aciertos y logros de otros países en el tema. En la Unión Europea la ley obliga a señalar en las etiquetas claramente si el producto contiene transgénicos, aun si es en cantidades mínimas. Muchas otras naciones, ante la falta de datos científicos que comprueben la seguridad e inocuidad de los transgénicos a largo plazo, han declarado moratorias de 5 a 10 años.
Hace dos años el ministro de Agricultura, Adolfo de Córdova, negó que se estuviera investigando la presencia de cultivos ilegales de transgénicos en el país, pero el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) precisó lo contrario. Y en Barranca se encontró que 12 de 14 muestras de maíz amarillo eran transgénicas.
Todo señala ahora que las semillas habrían salido, inconsultamente, de una granja de pollos de la zona que las importa como alimento para sus aves. Los desencuentros entre los sectores Agricultura y Ambiente en torno a este tema que incide directamente en la salud de los peruanos y los ecosistemas han sido de público conocimiento.
El Congreso, donde el código se verá posteriormente, debe permanecer alerta y evaluar concienzudamente lo que le alcance el Ejecutivo.
En un momento en que el tema de los alimentos naturales y orgánicos hace que la mirada de los importadores, inversionistas, consumidores y gastrónomos del mundo se vuelque hacia los productos naturales peruanos —y cuando se sabe que la tendencia, a corto plazo, de la cocina internacional es el factor salud—, el Ejecutivo nada a contracorriente, le da la espalda a la población y la historia, e intenta borrar, de un plumazo, la gran ventaja comparativa del Perú en el campo agrícola.
InfoRegión

No sabremos si lo que consumimos tiene transgénicos

Donado por chewaz

Consejo de Ministros, liderado por García, aprobaría hoy el proyecto del código de consumo. Obligación de informar en etiquetas si alimentos contienen transgénicos fue retirada del proyecto
Domingo 28 de Marzo del 2010
El presidente Alan García liderará el Consejo de Ministros que hoy sesionará en horas de la mañana. En dicha reunión se evaluará el proyecto del código de consumo que se viene elaborando desde el año pasado.
Sobre tal propuesta, El Comercio pudo confirmar que los puntos referidos a la obligación de informar sobre si los productos alimenticios contienen componentes transgénicos fue retirada del subcapítulo de protección de los consumidores de alimentos.
ETIQUETAS
La versión que se revisará hoy no menciona la obligación de informar sobre los componentes transgénicos de los alimentos y solo refiere que el etiquetado se regirá de conformidad con la legislación sobre la materia o en su defecto por el Codex Alimentarius.
“Nosotros proponíamos que los componentes de los alimentos, sobre todo los transgénicos, sean rotulados obligatoriamente en las etiquetas. Las empresas presionaron para retirar ese punto y argumentaron que los consumidores no tenemos necesidad de saber esto”, señala Jaime Delgado, presidente de la Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios.
El tema estaba considerado en la versión inicial del anteproyecto, que se comenzó a debatir hacia octubre del año pasado.
“En el proyecto inicial que trabajamos, propusimos dar importancia a la información de lo que un usuario consume. Tiene derecho a saber que lo que consume no le hará daño, por lo que dimos importancia a la información de la composición de los alimentos, si eran transgénicos o no. Esto ya no está en la versión del código que se discutirá”, afirmó Walter Gutiérrez, ex decano del Colegio de Abogados y partícipe de la comisión que elaboró la primera versión de esta propuesta de norma.
“De aprobarse la versión que se revisará hoy, advierto que estamos regresando a un sistema de protección al consumidor que queríamos superar”, opinó Gutiérrez.
EL ROL DEL CONGRESO
Según el congresista Yonhy Lescano, de la bancada Alianza Parlamentaria, el “proyecto que verá el Ejecutivo es una tomadura de pelo al pueblo peruano”.
Para Lescano se trata de un código que no sirve para nada. Explicó que iba en desmedro del consumidor. “Este código lejos de estar basado en las necesidades y derechos de los consumidores ha sido redactado desde la óptica de los proveedores. Me llama la atención que vaya a discutirse en el seno del Consejo de Ministros pues el primer ministro comentó que este código no sería presentado, pues tenía muchos vacíos”.
Para Lescano “lo mejor que podría hacer el Congreso posteriormente es desecharlo”.
La importancia de la información
Uno de los debates más intensos cuando se discutió el Código de Consumo fue que las personas estén informadas al momento de optar si consumen productos con componentes transgénicos.
Muchos de los productos alimenticios que venden los establecimientos comerciales del país tienen componentes como el aceite de soya, que son probadamente transgénicos.
En el contexto de la discusión mundial sobre si el consumo de este tipo de alimentos afecta la salud humana, entidades como Aspec demandaron la mayor transparencia para que se permita al usuario un consumo informado. “Parece que en las discusiones finales de este proyecto, nuestra opinión no ha sido considerada”, indicó Jaime Delgado.
SEPA MÁS
Un transgénico es un organismo vivo creado artificialmente manipulando sus genes.
La ingeniería genética puede aislar partes del ADN (el material genético) de cualquier virus, bacteria, vegetal, animal e introducirlas en otro.
Existen fresas con genes de pescado del Ártico para poder sembrarlas en temporada de nieve y maíz —usado en alimentación de aves de corral— que produce su propio pesticida.
Se han reportado casos de alergias e intoxicaciones por consumo directo e indirecto de productos como estos.
Se rompe la barrera natural entre las especies animales y vegetales. La técnica es nueva y se desconocen sus efectos a largo plazo.
Un tercio de la población mundial vive en países donde es obligatorio el etiquetado de transgénicos.
Un tipo de soya transgénica —con la que se producen aceites comestibles— lleva genes de bacterias que le permiten producir una sustancia insecticida.
La diferencia fundamental con las técnicas tradicionales de mejora genética es que permiten franquear las barreras entre especies para crear seres vivos que no existían en la naturaleza. Se trata de un experimento a gran escala basado en un modelo científico que está en entredicho.
La ingeniería genética aplicada para la creación de transgénicos parte del principio de que los genes tienen una función en sí mismos, sin considerar cualquier otro factor interno o externo al organismo. Estas incertidumbres hacen que no se pueda descartar el fenómeno de “inestabilidad genética” de los organismos manipulados genéticamente (OMG).
El Comercio