“Bebiendo el vino del amor no hay mujer que se resista ni hombre que se detenga”, esta frase que adorna la bodega Don Manuelito no es una advertencia, es una invitación para probar el Vino del Amor que le da color a las mejillas, compañía a la soledad, sueño a la madrugada y, también, le devuelve el espíritu al cuerpo. Comprobado.
Para conocer la historia de esta bebida y de otros brebajes que convencerían hasta al más abstemio, Rumbos llegó a Cascas (Gran Chimú, La Libertad), donde conversó con Segundo Iglesias, propietario de Don Manuelito, bodega que lleva el nombre de su padre, Manuel Iglesias, que dejó el fundo para el cultivo de tan preciado fruto y la honra del arte vitivinícola.
Desde 1984, él se dedicaba a la siembra de uva como fruta y jugo de mesa, pero, cuando el evento climático impidió el ingreso del transporte de carga, “no teníamos forma de venderlo ni caro, ni barato”, agrega el empresario casqueño.
Es entonces cuando decide, junto a su esposa Norka Robles, hacer vino de forma casera para que su uva no se pierda.
Actualmente, gracias al sol radiante y a las bondades de la tierra pedregosa de Cascas que mantiene la temperatura adecuada para el crecimiento de la uva, es posible cosechar hasta cuatro veces al año.
Con estos beneficios que provee la madre naturaleza, en el viñedo Segundo hay uva Gross Colman, uva Alfonso Lavalle y uva Cabernet Sauvignon, que se fusionan en porcentajes adecuados y crean un único vino tinto afrutado. Además, del vino de misa con uva Alfonso Lavalle que no es posible encontrar en ninguna otra bodega.
Y el vino del amor, ese menjunje de propiedades románticas y de sabor afrutado, cuya preparación consiste, como revela su creador, en ser pisado por mujeres jóvenes y vírgenes. “Es un vino medicinal”, agrega. ¿Será esta bebida la cura para los males del corazón?, tendrás que viajar a Cascas para comprobarlo.
Solo diremos que en alguna parte de Grecia, Eros, el dios del amor, debe estar revolcándose en su tumba, y Baco, el dios del vino, le dedicaría las mejores canciones a su belleza y aroma.
Hoy, la bodega de Don Manuelito, también es atendida por Franco Iglesias Robles, el hijo de Segundo y Norka. Él, con sus estudios en Industrias Alimentarias, ha logrado hacer néctares y mermelada de uva. A sus 18 años sabe cómo distinguir los vinos por su color y, en un futuro lejano, será el heredero de una tradición casqueña presente en las más solemnes como humildes celebraciones.
En Rumbo
Cascas se encuentra en las márgenes del río Chicama y en la cima del valle del mismo nombre. Desde Trujillo el viaje dura dos horas por carretera asfaltada. Viajar de Lima a Trujillo: en avión dura aproximadamente una hora, en bus nueve horas. Mayor información www.cruzdelsur.com.peEl dato
Del 28 al 31 de julio se celebrará en Casca la Feria Regional de la Uva.http://larepublica.pe/turismo/destinos/779648-cascas-la-tierra-donde-el-vino-se-fermenta-con-amor
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